Deuda: “la nueva precarización”
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) lanzó una advertencia contundente: el 87% de los empleados públicos arrastra deudas con bancos, billeteras virtuales y entidades financieras no tradicionales. El dato surge de un relevamiento interno que expone la magnitud de la crisis en el sector estatal y pone en el centro del debate la política económica del Gobierno. El estudio, que abarcó a trabajadores del Estado Nacional (47.8%), Provincial (41.7%), Municipal (5.8%), empresas estatales (2%) y otros ámbitos (2,7%), revela que la edad promedio de los encuestados es de 45 años. La encuesta muestra que el endeudamiento responde, en gran medida, a necesidades básicas: el 40% recurrió a créditos para cubrir urgencias médicas, educación y alquileres; mientras que el 37% lo hizo para pagar deudas previas, alimentos y vestimenta. La precarización laboral se refleja también en la multiplicidad de empleos: más de la mitad de los consultados (55.4%) aseguró tener más de un trabajo para sostener ingresos, con un fuerte impacto en las mujeres, que representan el 56% de ese grupo. Un tercio de ellas trabaja entre 8 y 12 horas diarias para sostener el hogar. El informe no se limita a la economía: alerta sobre el deterioro de la salud mental. El 85.4% de los trabajadores reportó un empeoramiento en su bienestar emocional en el último año. Ansiedad (19.5%), angustia y agotamiento (17%), desánimo (16%) e insomnio (15%) son los síntomas más frecuentes. Desde ATE, el secretario general Rodolfo Aguiar responsabilizó directamente al Gobierno: "El alto nivel de endeudamiento precariza la vida y enferma a los trabajadores. El Gobierno es el único responsable porque se está tomando deuda para tapar la caída del salario real", afirmó. Aguiar denunció que las paritarias con techo y las negociaciones a la baja han convertido al crédito en sustituto del salario: "Antes la deuda era un mecanismo de inversión, ahora es para sobrevivir". El dirigente sindical fue más allá y acusó al Estado de ser parte del problema: "El Estado ataca el poder adquisitivo y luego ofrece deuda como solución. Más de la mitad de quienes toman créditos desconoce la tasa de interés. La desregulación financiera ha generado una absoluta falta de control sobre la usura". Finalmente, advirtió sobre el impacto macroeconómico: "Los recursos que se transfieren de los bolsillos de los trabajadores a bancos y financieras son multimillonarios. Cada cuota que se paga es dinero que se le quita al consumo, a la salud y a la educación".
