Educación en jaque
El 2 de marzo marcará un gesto político que desbordará las aulas y se instalará en la arena pública: el paro docente convocado por los gremios, impedirá el inicio del ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires. No se trata de un episodio menor. Por primera vez desde que Axel Kicillof asumió la gobernación, las clases no comenzán en tiempo y forma, lo que convertirá el hecho en un símbolo de desgaste y blanco de críticas opositoras. La Legislatura bonaerense fue el escenario donde se desplegó el coro de cuestionamientos. Desde La Libertad Avanza, el senador Carlos Curestis puso el acento en la vulnerabilidad de los estudiantes frente a la pulseada gremial y gubernamental: “Los chicos no pueden ser rehenes de los sindicatos ni de las políticas económicas del gobernador”, disparó, para luego sumar un diagnóstico lapidario sobre la infraestructura escolar: edificios deteriorados, inviernos sin calefacción, veranos sin ventilación y mobiliario en ruinas. En su relato, la contracara del abandono educativo es el presupuesto destinado a cultura y comunicación oficial. El diputado Juanes Osaba reforzó esa línea desde las redes sociales, con un mensaje que buscó condensar la crítica en una fórmula contundente: “Para el relato hay plata, para educación no”. La frase, repetida y compartida, se convirtió en un eslogan opositor que sintetiza la acusación de despilfarro en propaganda frente al ajuste en las aulas. La Unión Cívica Radical también se sumó al frente de cuestionamientos. Diego Garciarena, presidente del bloque UCR-Cambio Federal, amplió el foco y vinculó la crisis docente con un deterioro más amplio en los salarios de la administración pública provincial. “Es la provincia que más ha ajustado salarios a la baja”, señaló, trazando un puente entre el malestar de maestros, policías y empleados judiciales. Otros legisladores radicales, como Marcelo Leguizamón y Priscila Minnaard, remarcaron la falta de previsión y el desgaste acumulado de la docencia. Minnaard, además, habló desde la doble condición de diputada y madre, subrayando que la pandemia dejó cicatrices en el sistema educativo que aún no encuentran respuesta. El paro, entonces, no sólo expone una disputa salarial: abre un frente político que coloca a la gestión educativa de Kicillof bajo la lupa en un año donde cada movimiento se lee en clave de futuro presidencial. La oposición ya mostró sus cartas y dejó en claro que el conflicto docente será uno de los ejes que tensará el tablero legislativo en Calle 6.
