Gobierno acorralado por Adorni
El Gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la gestión. La investigación por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, desató un vendaval político que ya no se limita a la oposición: los propios aliados del oficialismo se sumaron al pedido de su salida. Ni la presentación de su declaración jurada ni sus explicaciones en televisión lograron contener el malestar. Por el contrario, las demandas de renuncia se multiplicaron. El PRO emitió comunicados exigiendo al Presidente que deje de respaldar a Adorni, mientras que la UCR, que en varias ocasiones acompañó al oficialismo en el Congreso, ahora se inclina por apoyar la interpelación impulsada por el peronismo y la izquierda. A este frente se sumó el MID, cuyo jefe de bloque, Oscar Zago, fue categórico: “Está acabado, no da para más”. La tensión se trasladó al Parlamento. En Diputados, la oposición prepara nuevas ofensivas con pedidos de interpelación y emplazamiento de comisiones. Sin embargo, la estrategia del oficialismo parece orientada a ganar tiempo y evitar un gesto político que implique desplazar a Adorni por decisión propia. “Ellos quieren que el Congreso lo destituya”, deslizó un referente opositor, aunque advirtió que los números no alcanzan para lograrlo. El escenario se complejiza: mientras el oficialismo intenta contener la crisis, los aliados discuten si acompañar o no la embestida. En el PRO, la postura no es unánime: algunos legisladores temen “hacerle el juego al kirchnerismo”, aunque reconocen que la situación de Adorni es insostenible. Desde el entorno de Mauricio Macri remarcan que el funcionario “actúa como la vieja política” y que su permanencia contradice el discurso de cambio. La interna dentro del Gobierno, marcada por tensiones y desconfianzas, se vuelve cada vez más visible. “Se les va a explotar todo”, advirtió Zago, reflejando el clima de incertidumbre que domina la escena. Lo cierto es que, con aliados en retirada y una oposición en ofensiva, el futuro de Adorni se convierte en una prueba de fuego para la estabilidad política del oficialismo.
