Riqueza en pocas manos

09 de febrero de 2026
Región Sur Noticias

El titular de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), Cristian Girard, alertó sobre el avance de la desigualdad económica tanto en el plano internacional como en Argentina, y reclamó la implementación de una carga impositiva más severa sobre las grandes fortunas para frenar la creciente concentración de la riqueza. En un hilo publicado en la red social X, Girard se apoyó en el Informe sobre la Desigualdad Global 2026, que revela que el 10% más rico del planeta se queda con más de la mitad de los ingresos y controla tres cuartas partes del patrimonio mundial. En contraste, la mitad más pobre apenas accede al 2% de los recursos. “La desigualdad extrema no es un destino inevitable, sino el resultado de decisiones políticas”, subrayó. El funcionario destacó que Argentina reproduce esa misma dinámica: el 10% más acaudalado concentra el 59% de la riqueza nacional, mientras que la mitad de la población no alcanza el 5%. Además, el 1% más privilegiado acumula casi una cuarta parte del patrimonio del país. Según los datos difundidos, el coeficiente de Gini llegó a 0,431 en el tercer trimestre de 2025, uno de los registros más desfavorables de la historia reciente. Girard vinculó este escenario con el funcionamiento del sistema financiero global, la fuga de capitales y el endeudamiento externo. Recordó que la deuda argentina supera los 316 mil millones de dólares y que la salida de divisas drenó cientos de miles de millones en las últimas dos décadas. “Los multimillonarios tributan proporcionalmente menos que quienes tienen ingresos mucho más bajos, y al mismo tiempo fugan capitales, generando déficit y forzando al país a endeudarse”, advirtió. Frente a este panorama, insistió en la necesidad de avanzar hacia una mayor progresividad impositiva, de modo que las grandes fortunas contribuyan en función de su verdadera capacidad. En línea con propuestas internacionales, respaldó la creación de un impuesto mínimo global a los patrimonios de los multimillonarios, destinado a financiar educación, salud e infraestructura. “Es urgente poner la riqueza acumulada al servicio del desarrollo y del bienestar colectivo, en lugar de seguir alimentando fortunas individuales”, concluyó el director de ARBA.