UCR bonaerense “estallada”
En la trama interna del radicalismo bonaerense, lo que comenzó como una disputa feroz terminó en un inesperado acuerdo. Martín Lousteau y Maximiliano Abad, viejos adversarios, decidieron dejar atrás la judicialización de la última interna y avanzar juntos en un movimiento que sacudió al partido: adelantar las elecciones previstas para septiembre y fijarlas en junio, justo en la antesala del Mundial. El giro se precipitó cuando el Comité de Contingencia, presidido por Miguel Fernández, fue presionado para convocar una reunión que originalmente tenía fecha para el 12 de marzo. Sin embargo, la cita se adelantó al 6 y allí se resolvió que los comicios internos se realizarán el 7 de junio. La decisión desató un vendaval de críticas: Fernández denunció que un grupo de dirigentes se “autoconvocó” por fuera de la Carta Orgánica y advirtió sobre la necesidad de “salvar la institucionalidad”. El trasfondo es más complejo. Fernández, antes aliado de Abad, quedó enfrentado a Pablo Domenichini, referente del sector de Lousteau, en una interna que terminó judicializada y derivó en una conducción partida entre el Comité y la Convención. El resultado electoral de 2025, con la UCR bonaerense bajo la oferta de Florencio Randazzo y un desempeño pobre en las urnas, aceleró la urgencia de redefinir liderazgos y estrategias. En diálogo con la prensa, Fernández planteó que el partido se obsesiona con la táctica electoral y olvida los problemas reales de la sociedad. “Si no hay debate, la militancia se aleja”, advirtió, reclamando que la Convención, donde votan más de 280 afiliados, vuelva a funcionar como espacio de discusión y decisión. El adelantamiento de la interna, acordado por unanimidad entre Lousteau y Abad, abre un nuevo capítulo en la vida orgánica del radicalismo bonaerense. Pero Fernández dejó flotando la duda: “Hace dos internas que Lousteau termina en la justicia. Nadie asegura que la próxima no sea igual de conflictiva”. La crónica de esta pulseada muestra que, más allá de las fechas, lo que está en juego es la unidad y el rumbo de un partido centenario que busca reinventarse de cara a 2027.
