Gobierno “incendiado”

Gobierno “incendiado”

 

En la Casa Rosada se respira pólvora. Javier Milei, fiel a su estilo de confrontación, eligió blindar a Manuel Adorni en medio de un vendaval de acusaciones que sacuden al corazón de su gobierno. La decisión, tomada en la reunión de gabinete del viernes, expuso al Presidente a un dilema que desvela a los mercados: sostener a su vocero aun a costa de hipotecar la campaña de 2027. El episodio tuvo su clímax cuando Patricia Bullrich, senadora y jefa de bloque de La Libertad Avanza, rompió el silencio y exigió públicamente que Adorni presente su declaración jurada. La respuesta de Milei fue un rugido: “Acá el que toma las decisiones soy yo”. El gesto no sólo buscó disciplinar a Bullrich, sino también enviar un mensaje a toda la tropa libertaria, cada vez más incómoda con los escándalos que rodean al jefe de Gabinete. Las denuncias por enriquecimiento ilícito, los pagos en efectivo sin factura y las refacciones millonarias en su vivienda privada se acumulan como piedras en el zapato de Adorni. Mientras sus abogados recomiendan ganar tiempo y esperar el avance de las testimoniales en Comodoro Py, la figura presidencial se erosiona frente a una opinión pública que observa cómo la bandera anticorrupción de la “lucha contra la casta” se deshilacha. El frente interno se agrieta. Gobernadores aliados y ministros admiten en privado que “así no se puede seguir”. Karina Milei, hermana y principal operadora política del Presidente, intenta contener la hemorragia, pero la continuidad de Adorni ya no sólo incomoda a Bullrich: también genera fricciones con otros sectores del oficialismo. La tensión se multiplica en un contexto económico adverso, con inflación en alza y consumo en caída. El intento de Milei por ratificar a Adorni busca frenar el motín, aunque la maniobra lo expone a un doble riesgo: perder credibilidad ante su electorado y profundizar la interna con Bullrich, quien se mueve con autonomía y volumen político propio. El reposteo presidencial de un mensaje de la senadora en redes sociales, tras su recorrida por Villa Lugano, fue leído como un gesto de distensión. Pero la tregua es frágil: la campaña de 2027 ya se asoma y las fisuras dentro de La Libertad Avanza amenazan con convertirse en fractura. En este tablero, Milei se aferra a la motosierra como símbolo de gestión, mientras la política se le desordena en casa.