En la Feria del Libro de Buenos Aires, Axel Kicillof volvió a desplegar su estrategia de ocupar el espacio cultural con un gesto político de alto voltaje. La presentación de “De Smith a Keynes: siete lecciones de Historia del Pensamiento Económico” no fue un simple acto editorial: se trató de una puesta en escena que lo ubica en el mismo campo de batalla simbólico que Javier Milei, donde la economía se discute no sólo como técnica, sino como relato de poder. El gobernador bonaerense eligió la Sala Victoria Ocampo para reeditar un texto que rescata su pasado académico y lo proyecta como referente intelectual frente a la narrativa libertaria. Con un panel que incluyó a Alejandro Bercovich, Candelaria Botto y Diego Giacomini, Kicillof se posicionó en el cruce entre política y teoría, reivindicando la economía como ciencia social atravesada por intereses y disputas, lejos de la neutralidad que pregonan sus adversarios. El libro, de 376 páginas, recorre a los clásicos, Smith, Ricardo, Mill, Marx, Keynes, entre otros, con fragmentos originales, evitando lo que el autor llama “falsificación de las ideas” en manuales simplificadores. La apuesta es doble: rescatar la historicidad de las teorías y ofrecer a las nuevas generaciones un mapa alternativo frente a la hegemonía de la escuela austríaca, que Milei ha convertido en bandera presidencial. En su intervención, Kicillof recordó su experiencia como estudiante: “Nos enseñaban una sola escuela de pensamiento y nos decían que eso era la verdad”. Desde allí, planteó que la economía no es exacta ni natural, sino social, y que su libro busca mostrar esa pluralidad de enfoques. La crítica a Milei fue directa: “Nos quieren hacer creer que sus teorías están bien aunque él fracase. Lo importante es comprender que existe otra economía, la que defiende a la mayoría y a los trabajadores. En Argentina eso se llama peronismo”. La escena deja en claro que la disputa no es sólo por modelos económicos, sino por el sentido común de una época. Milei lleva la teoría austríaca al prime time presidencial; Kicillof responde desde la masividad cultural de la Feria del Libro, con un manual que combina pedagogía y política. En ese contrapunto, la economía se convierte en crónica de poder, y los nombres de los clásicos vuelven a ser protagonistas de la primera plana argentina.
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