Mercados en el abismo

Mercados en el abismo

 

La escalada bélica en Oriente Medio volvió a golpear con fuerza a la economía mundial. El inicio de la semana estuvo marcado por un desplome generalizado en las bolsas internacionales y un salto abrupto en los precios de la energía, que reavivó los temores de inflación y recesión. El crudo West Texas Intermediate (WTI) llegó a rozar los 120 dólares por barril, mientras que el Brent europeo también superó esa barrera. En paralelo, el gas natural en Europa se disparó 30% en los futuros del TTF neerlandés. La reacción fue inmediata: Seúl perdió casi 6%, Tokio más de 5% y las principales plazas europeas abrieron con bajas superiores al 2%. El dólar se fortaleció como refugio, en un contexto donde los inversores abandonan activos de riesgo y buscan seguridad en bonos del Tesoro. Analistas advierten que la combinación de acciones en baja, commodities energéticos en alza y moneda estadounidense firme configura un escenario incómodo para la economía global. El trasfondo es crítico: ataques contra instalaciones petroleras en Irak y el Golfo redujeron la producción, mientras que el estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de hidrocarburos, permanece prácticamente paralizado. Los países del G7 evalúan liberar reservas estratégicas para contener la escalada, aunque el mercado ya descuenta un escenario de disrupción logística y costos crecientes. La guerra, que ya entró en su segunda semana, dejó de ser sólo un conflicto geopolítico: se transformó en un factor económico de alcance global. El temor central es que la energía cara se filtre rápidamente al resto de la economía, complicando la lucha contra la inflación y limitando la capacidad de los bancos centrales para bajar tasas o estimular la actividad.