Estocada al bolsillo

Estocada al bolsillo

 

El mes de junio se inauguró con un escenario de tensión económica que atraviesa la vida diaria de los argentinos. Desde el primer día, una serie de aumentos comenzaron a impactar en el transporte, la energía, la salud y la educación privada, mientras el Gobierno intenta sostener la narrativa de que la inflación sigue en retroceso. En la Ciudad y en la Provincia de Buenos Aires, los colectivos ajustaron sus tarifas: el boleto mínimo porteño se elevó a $788,28 y en territorio bonaerense alcanzó los $1015,61. A mitad de mes, el AMBA sufrirá otro incremento en las líneas nacionales, con el pasaje mínimo fijado en $728,28. Los trenes metropolitanos ya cuestan $349,99 y el subte trepó a $1558. Los peajes porteños también se encarecieron: en las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, los autos livianos pagan $4.518,33 en horario normal y $6.403,21 en hora pico. El capítulo energético muestra una doble dinámica: por un lado, aumentos del 2,81% en el gas y del 1,5% en la electricidad del AMBA; por otro, la continuidad de subsidios extraordinarios que elevan la cobertura al 75% en gas y al 62% en electricidad para los sectores más vulnerables. El Ejecutivo busca así amortiguar el golpe y sostener un discurso de protección social. En el terreno de los combustibles, la decisión queda en manos de YPF, que deberá resolver si aplica un nuevo ajuste o prolonga el congelamiento vigente. La definición se dará en un contexto internacional marcado por la volatilidad del petróleo, con el Brent rondando los 92 dólares y las tensiones en Medio Oriente como telón de fondo. La medicina prepaga también se suma a la lista de incrementos, con subas de entre 2,6% y 2,9%, mientras que los colegios privados ajustaron sus cuotas en torno al 4% y 5% en Ciudad y Provincia. Dos sectores sensibles que golpean directamente a la clase media. En definitiva, junio se presenta como un mes de prueba para la política económica del Gobierno: cada aumento es un desafío a la credibilidad oficial y un recordatorio de que la batalla contra la inflación se libra tanto en los números como en la percepción social.