Legislatura “pausada”

Legislatura “pausada”

 

La actividad parlamentaria en la provincia de Buenos Aires atraviesa un escenario de parálisis institucional. A fines de abril, las comisiones aún no fueron constituidas y el trabajo legislativo permanece reducido al mínimo, con expedientes acumulándose sin tratamiento. La falta de consensos políticos mantiene bloqueado el engranaje parlamentario y expone la fragilidad de los acuerdos entre oficialismo y oposición. El núcleo del conflicto se concentra en el reparto de las comisiones estratégicas. En el Senado, la tensión se agudiza dentro de Fuerza Patria, donde conviven kicillofistas, massistas y kirchneristas. La pulseada por Legislación General se intensificó tras la salida de Gustavo Soos, con nombres como Malena Galmarini, Germán Lago y Ayelén Durán en disputa. Mientras tanto, Presupuesto y Asuntos Constitucionales seguirían bajo control peronista, con Marcelo Feliú y Emmanuel González Santalla como referentes. El tablero más sensible es el de Reforma Política, donde se discutirán temas de alto impacto electoral: PASO, Boleta Única de Papel, desdoblamiento y reelecciones indefinidas. La vicegobernadora Verónica Magario presiona para cerrar acuerdos, aunque sin lograr imponer nombres de manera directa. El kirchnerismo, con su peso legislativo, logró colocar a Mario Ishii en la línea de sucesión, desafiando la conducción de Kicillof. En Diputados, bajo la presidencia de Alejandro Dichiara, el oficialismo tiene un esquema más avanzado, pero condicionado por lo que ocurra en el Senado. Rubén Eslaiman, Juan Pablo de Jesús y Lucía Iáñez aparecen como figuras centrales en las comisiones de mayor peso. Sin embargo, la falta de oficialización mantiene todo en suspenso y frena la convocatoria a sesiones ordinarias. La oposición tampoco escapa a las fracturas. La Libertad Avanza enfrenta su propia crisis interna, con listas enfrentadas entre el sector de Agustín Romo y el de Juanes Osaba. La conducción de la Cámara rechazó ambas propuestas y exigió una nómina única, profundizando el conflicto. En paralelo, se prepara un recambio en la presidencia del bloque libertario, impulsado desde el armado nacional por Karina Milei. El oficialismo también disputa espacios en la nueva comisión de Ludopatía, promovida por La Cámpora, mientras proyectos vinculados a esa problemática permanecen sin tratamiento. Radicales y dialoguistas, por su parte, observan desde la periferia, sin capacidad de incidir en el reparto. El trasfondo es claro: el control de la agenda legislativa en un año atravesado por debates electorales. Las comisiones definirán qué proyectos avanzan y cuáles quedan relegados, en un escenario donde la política se impone sobre la gestión y la parálisis amenaza con convertirse en norma.