En la antesala de una votación clave en Diputados, el escenario político se tensiona al máximo. El oficialismo de La Libertad Avanza busca emitir dictamen para llevar al recinto la reforma laboral, mientras el Gobierno endurece su postura frente al paro convocado por la CGT: quienes no concurran a sus puestos verán descontado el día de sus haberes. La decisión del Ejecutivo, presentada como un gesto de disciplina administrativa, fue interpretada por los gremios como un acto de autoritarismo. El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, advirtió que “el paro en la administración pública va a ser total en todo el país” y defendió el derecho constitucional a la huelga. Desde ATE Capital, Daniel Catalano anticipó una movilización frente al Congreso, aunque reconoció que la falta de transporte, por la adhesión de los gremios del sector, podría limitar la convocatoria. El paro general, previsto para coincidir con el debate parlamentario, se perfila como una medida de fuerza inédita por su alcance: colectivos, trenes, subtes y taxis quedarán paralizados durante 24 horas. La CGT, sin embargo, optó por otorgar “libertad de acción” a cada gremio respecto de la movilización, confirmando únicamente la huelga. En paralelo, el sindicalismo multiplica sus críticas al proyecto oficial. Andrés Rodríguez, titular de UPCN, cuestionó que la reforma “quita derechos y no va a crear ni un solo empleo”, señalando especialmente el artículo que reduce salarios en licencias por enfermedad o accidente. El oficialismo, por su parte, apuesta a avanzar con cambios en licencias, negociación colectiva y mecanismos de resolución de conflictos, convencido de que la reforma es necesaria para modernizar el mercado laboral. La confrontación se convierte así en un pulso político y sindical: el Gobierno ratifica los descuentos como señal de autoridad, mientras los gremios anuncian una adhesión masiva y denuncian un intento de disciplinamiento. En este clima de alta tensión, el Congreso se prepara para una sesión que promete ser decisiva, con la calle y los despachos legislativos latiendo al mismo ritmo de la disputa.


