El bloque oficialista en la Cámara alta intensificó las gestiones para avanzar con el proyecto de reforma laboral y prevé llevarlo al recinto el próximo 11 de febrero. Aunque el proceso formal de consultas se dio por concluido, durante esta semana continuarán los encuentros técnicos encabezados por Josefina Tajes y Cristian Larsen, secretario parlamentario de La Libertad Avanza en el Senado. Desde el equipo de la senadora Patricia Bullrich destacaron que los intercambios con distintos sectores resultaron constructivos y permitieron evaluar posibles ajustes al texto. El proyecto ya cuenta con dictamen favorable y no se reabrirá el debate en las comisiones de Trabajo ni de Presupuesto; cualquier modificación se realizará directamente durante la sesión. En contraposición, Unión por la Patria presentó un dictamen en minoría en rechazo a la iniciativa. Por el Senado desfilaron representantes de cámaras empresariales como la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA). Desde el sector empresario, los dirigentes valoraron la apertura al diálogo y coincidieron en la necesidad de modernizar la normativa laboral para adaptarla a los cambios económicos, sociales y tecnológicos. En paralelo, la Confederación General del Trabajo mantuvo contactos con el bloque opositor, pero no con el oficialismo. Desde la central sindical advirtieron que evaluarán distintas acciones frente al proyecto, tanto en el plano judicial como en el sindical, en defensa de los derechos laborales. A nivel político, el ministro Diego Santilli encabeza una serie de reuniones con gobernadores con el objetivo de consolidar apoyos para el debate. Uno de esos encuentros se realizó en la Casa Rosada con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, quien expresó su respaldo provincial a la iniciativa. En esa reunión también participaron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y funcionarios nacionales, quienes remarcaron que la reforma apunta a fomentar el empleo formal, brindar previsibilidad al sector productivo y acompañar el crecimiento económico. En el conteo de votos, el oficialismo parte de una base de 21 senadores propios, a los que se sumarían tres del PRO. También se espera el acompañamiento de la Unión Cívica Radical, aunque persisten dudas sobre la postura de algunos legisladores que no responden a gobernadores provinciales. En ese marco, cobran relevancia las gestiones de Santilli en Corrientes y Misiones, donde se reunió con mandatarios y referentes políticos clave para asegurar respaldos. Además, el Gobierno busca sumar votos de senadores alineados con gobernadores de Salta, Neuquén, Tucumán, Catamarca y Corrientes, entre otros distritos. Si logra incorporar a los radicales indecisos y a los bloques provinciales, el oficialismo podría acercarse al quórum necesario para iniciar la sesión. El escenario en la Cámara alta aparece favorable para el tratamiento de la reforma, aunque la aprobación dependerá de sostener mayorías tanto en la votación general como en el análisis artículo por artículo. En ese proceso, el Ejecutivo deberá atender los reclamos de las provincias vinculados al capítulo fiscal y a la reducción de impuestos coparticipables.


