Los profesionales de la salud vinculados a PAMI, médicos de cabecera y odontólogos, iniciaron un paro de 72 horas en reclamo de una actualización en la cápita por afiliado. La medida, que se extiende en todo el país, expone un conflicto que trasciende lo gremial y se instala en el debate político sobre el financiamiento del sistema de atención primaria. Atilio Rossi, referente de APPAMIA, denunció que la reducción salarial aplicada desde el 1 de abril alcanzó un 52% y calificó la decisión como “una locura”. Tras semanas de negociaciones, el incremento otorgado fue de apenas 300 pesos, llevando la cápita a 2.400. “Es imposible sostener los consultorios en estas condiciones”, advirtió en declaraciones radiales. El dirigente subrayó que la situación no sólo afecta a los profesionales, sino que golpea directamente a los afiliados: “Cada vez los pacientes encuentran más dificultades en el sistema prestacional del PAMI. Se está degradando progresivamente”. Rossi alertó además sobre un trasfondo político: “Nos preocupa que haya una intencionalidad de destruir el primer nivel de atención, que es el pilar de contención de los adultos mayores”. La protesta incluye una movilización convocada como gesto de unidad frente a lo que los médicos consideran una política de desfinanciamiento. El conflicto abre un nuevo frente de presión sobre las autoridades nacionales, en un contexto donde la salud pública y la atención de los jubilados se convierten en terreno de disputa política y social.


